Arraigo (III)

Viñeta de El Roto para el País del 2 de octubre de 2012

Laura –es un decir una vez más, pero hoy guarda cierta intención– lo tuvo claro: Medicina. Una suerte que hubiera Facultad en su Ciudad, aunque el abolengo y prestigio de antaño (de las dos: de la facultad y de la ciudad) estuvieran en franca decadencia. Pronto hizo amistad con Rafa, no por ser propiamente paisanos, más bien, cosas de compartir pupitre de a diez por fila, y cadáver para cuatro seis en la sala de disección; la escasez de entonces, ya se sabe.
 
Podrían haber sido la pareja perfecta, pero nunca llegó a ocurrir. En Tercero, con el inicio de las prácticas y las clases en el Hospital, cada uno eligió estar cerca de sus orígenes. Laura optó por el Clínico: distancia caminable de casa, como la Facultad (a fin de cuentas, uno frente al otro). Rafa hizo todo lo posible por organizar sus prácticas y rotatorios en su ciudad natal, así estaba más tiempo en casa con sus padres, y eso que ahorraban todos en Colegio Mayor, transportes etc. Ciento veinte kilómetros en la época en que no había trenes veloces, y apenas una carretera en condiciones, eso no ayudaba a tales idilios, ni con la gasolina a 80 pts el litro, oyes.
 
Como era de esperar, cada uno progresó adecuadamente y tuvieron un brillante expediente del montón: alumnos internos, plaza MIR en sus respectivas ciudades («pagan tan poco de residente que mejor me sigo quedando con mis padres»), contratos de investigador, becas FIS, doctorado cum laude, suplencias de verano, de maternidad, interinidades, OPE recurridas… lo normal. Laura hizo una rotación larga en Michigan en un hospital de segunda fila, donde su Jefe de Servicio conocía a un antiguo residente que se fue “con muchos pájaros en la cabeza o detrás de una pájara, no sé yo”. Volvió pregonando a los cuatro vientos el conocido “como aquí en ninguna parte”, no sólo por temas de comidas o vida nocturna, sino especialmente escandalizada por la carga de trabajo sin traba legal aparente de los médicos jóvenes, y la malsana competitividad entre colegas todos igual de puteados presionados y con el mismo ansia de destacar y empezar a vivir mejor.
 
Rafa se apañó en el Congreso Nacional una exquisita beca para el Europeo, y allí le ofrecieron una estancia de un año en Australia, que obviamente rechazó; como premio de consolación, tuvo un ascenso fulgurante a su regreso como Jefe de Sección, de Servicio en funciones, hasta llegar a una Subdirección en su Gerencia que consiguió que todos hablaran mal de él.
 
¿Acaso otra vida es posible? Cuando hice mi primer examen en la carrera, los profesores nos intentaban tranquilizar diciendo que empezaban a prepararnos para el MIR. Decidí no prepararlo nunca, y casi lo consigo. La sensación de frío y desorientación fueron grandes mucho tiempo. Aprovechando la juventud y aires de libertad de la vida universitaria, hice por participar, conocer, aprender¡qué curioso, todo aquello que en clase o en el hospital casi nunca se podía hacer!
 
Un día, vinieron Laura y Rafa por el despacho de la facultad donde yo ejercía un voluntariado; la misión en aquel grupo era conseguir que todos los alumnos pudieran tener al menos una experiencia profesional en el extranjero durante el pregrado; ciertamente, lo hacíamos posible, y allí estaba para aclarar sus dudas:
– ¿Pero “esto” puntúa para el MIR? -Ya no recuerdo quién de los dos lo preguntó.
 
Al final, el que se fue de ERASMUS fui yo, con idea de no volver, y casi lo consigo. Pero ésa será otra historia. La mayoría de las veces, el arraigo es un engaño de la mente que sólo sirve para el conformismo. Ayer me volví a marchar. Por las razones que siempre he tenido, otros tendrán las suyas propias.
 
*”Arraigo III” es la tercera versión de una serie que se han ido escribiendo para entender yo mísmo ese concepto desde diferentes perspectivas, si bien no tienen por qué publicarse en ese orden:
  • Mi perspectiva castellana en Vallamordor
  • La familiar
  • Y esta última (de momento), que no sé bien cómo clasificar: ¿nostálgico-profesional?
¿Y para vosotros? ¿Hay lastres, rutinas, algo que no os deja romper con lo previsto y lo que todos esperan? ¿Estáis cómodos?
[Imagen: El Roto para "El País" el 2 de octubre de 2012`]
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