¿Es que los mayores nunca han sido niños?

Imagen vista en mundofili.blogspot.com

Ese padre. O madre, pero en este caso padre. Su hijo tiene mocos, de los que salen de la nariz y hacen que respiremos mal. Él mismo andaba algo acatarrado pero no le daba importancia.

Tiene mocos, y cada vez que tiene mocos se le acaban bajando al pecho. Yo ignoraba que los mocos tuvieran vocación de espeleólogos y anduvieran bajando a las profundidades oscuras de unos bronquios tenebrosos cuando podían jugar al sube-baja en una naricilla infantil.

Mocos son mocos. ¿Tiene fiebre? No ¿Malestar? No ¿Decaimiento? No. ¿Entonces? Es que la otra vez que tuvo mocos… Esta es la letanía que escucho vez tras vez. Y bien, qué sucedió. Que acabó ingresado con bronquilitis. ¿Y cree que la causa fueron los mocos? ¿No sería un virus especializado en bronquiolitis? Pues no sé, el caso es que comenzó con mocos.

Oiga, y ¿usted nunca ha tenido mocos, como ahora mismo? Hombre, pues sí… ¿Y tos? Hombre, claro, como todo el mundo… ¿Y cuántas veces le han ingresado? Pues nunca que recuerde… Gracias es todo lo que quería saber. Por cierto, dígame, cuando usted era pequeño, se pasaba el día en el pediatra cuando llegaba el otoño? Pues no, creo que ni le llegué a conocer. ¿Y eso? ¿No me dice que tenía mocos? Pero es que mi madre nos hacía unos vahos y nos metía una pera en la nariz con agua salada que madre mía, qué mal rato… Pero se le quitaban los mocos, ¿No? Hombre pues la verdad es que sí…

Mientras, exploro al niño. Hago con él lo que no suelo hacer con ninguno, porque no hay nadie fuera y porque es de los que como pase algo me la cargo. Ausculto a conciencia… oiga doctora no sé que le hace porque jamás está quieto en la consulta y con usted está como hipnotizado! Bueno es la técnica secreta de hablarle muy bajito diciéndole lo bueno que es en vez de gritarle y amenazarle con una inyección. Toco tripita, cosquillas incluídas, miro oídos, garganta ¡sin palito! Y lo único que encuentro son…

…mocos. Mire caballero, son las –miro el reloj- nueve y media. A las nueve y media su hijo está como una pera limonera y lo único que tiene son mocos. Le recomiendo que haga caso de lo que hacía su madre con usted. Y le aseguro que soy médico, no profeta. No puedo predecir que a las diez se le vayan a cerrar los bronquios a su hijo y tenga que salir corriendo. Pero en este instante no tiene nada. Y nada más necesita.

La cara de decepción del padre merecía una oda. Anda hijo vámonos, que hemos venido a perder el tiempo.

Y con mi mejor sonrisa contesté: a perder el tiempo no, caballero. A que yo le dijera que su hijo no tiene nada. Que ya solo eso es mucho.

Siguiente… esta vez es una madre. Su hija mediana –implica que hay otro mayor y alguien pequeño- lleva unos días con caca entre blanda y líquida. ¿Le ha hecho algún tipo de dieta? No…

…….
Oiga, ¿Usted nunca tuvo diarreas de pequeña?…..                     

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Atención Primaria y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

10 respuestas a ¿Es que los mayores nunca han sido niños?

  1. Gracias por las citas, este me lo imprimo y lo pongo en la puerta de la consulta. Tengo un tablón muy 1.0 donde pongo lo mejorcito. Los mayores olvidamos con facilidad como éramos de pequeños.

    Me gusta

  2. Muy bueno, si señor, este lo cuelgo junto al de Jesús de los virus, es que da la sensación de que hemos perdido el sentido común con los niños.

    Me gusta

  3. disparibus dijo:

    Bueno, contesto y agradezco yo por poderes… porque la Doctora anda muy ocupada hasta fin de año de suplencia en suplencia.
    Muchas gracias por vuestros comentarios, Jesús y Marian. Por la poca experiencia que personalmente aporto al tema, desde luego que mejor es colgar el post en algún sitio, si sirve para refrenar las ganas de colgar a algún asegurado mal encarado en algún momento.
    Lo mío es llevar la contraria, así que no os voy a dar la razón en más, que luego os malacostumbro 😉

    Me gusta

    • caeteris dijo:

      Soy Caeteris, no “quoteris”. Con toda la humildad del mundo agradezco a los pesos pesados de la pediatría su comentario, ya que no soy más que una advenediza con cierta experiencia.

      No quise plasmar lo que fue, sino lo que quise que fuera. Aunque, por lo que he leído aquí y allá, me estoy animando a decir lo que pienso. Aunque no “disparibando”, sino con asertividad.

      Y no me va mal 🙂

      Gracias.

      Me gusta

  4. Miriam dijo:

    jajajaja sencillamente genial!!! Me ha encantado!!

    Un saludo!!

    Me gusta

  5. melissa dijo:

    ahora q soy madre reciente, me doy cuenta q hay padres (e incluso familiares cercanos) q quieren q su pediatra les diga q el niño en cuestión está enfermo. Pues si el pediatra te dice q solo son mocos, no es mejor a q que te diga q habría q hacerle pruebas, o q lo ingresaran? digo yo! llevar al niño al pediatra porque tiene mocos me parece una falta de sentido común preocupante. Mi niño tiene 5 meses y cuando tiene mocos se los aspiro las veces q haga falta al día, el niño se pone contento y punto. En fin, genial el post!

    Me gusta

  6. Pingback: Bendita privada | Cæteris Disparibus

  7. Pingback: Es lo normal. | Cæteris Disparibus

  8. Pingback: Soplamocos | Cæteris Disparibus

  9. Pingback: Manual de Sensatez | Cæteris Disparibus

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s