La Medicina como Oficio y para los Oficios: La Historia de Keteris.

Su nombre, Keteris. Keteris de Cnido.

Rondaba el año en que Pisístrato tomaba la Acrópolis de Atenas y daba comienzo una nueva era bajo su tiranía.

Keteris, a quien las ninfas dotaron en su cuna de belleza, elocuencia y donosura, vio la luz en Cnido, donde pugnaban en grandiosidad dos templos dedicados a las deidades con los oráculos más demandados por propios y ajenos, comerciantes, guerreros, enfermos, músicos y amantes. Los dioses más poderosos del Olimpo, Apolo y Afrodita, moraban en aquel pueblo portuario.

Apolo Triopio y Afrodita Cnidia.Apolo

afrodita

Nunca pasó desapercibida. Hermosa y rebelde, inteligente e inquieta. Las deidades habían sido generosas con aquella joven de cabellos azafranados que ella insistía en cubrir con un velo de gasa. Desde niña, su mayor obsesión era la pureza de cuerpo y de alma, pero la pureza de verdad y no lo que ella consideraba hipocresías de las grandes polis y los sacerdotes corruptos. Sus ropas resplandecían, pulquérrimas, sus manos níveas eran fiel reflejo de un hábito compulsivo por la limpieza y huelga decir que en su morada jamás pudo verse rastro de inmundicia alguna.

Mas lo que a Keteris realmente llenaba de tristeza y rabia era el sufrimiento. De todo tipo y condición. Ya a su familia le había supuesto serios quebraderos de cabeza cuando, de niña, insistía en acoger en su casa toda suerte de animalillos desvalidos y plagados de pulgas, a quienes ella lavaba concienzudamente y luego despiojaba con infinita paciencia. Tal oficio bien le valió algún disgusto, pues las chinches vieron apetecibles sus níveos brazos y en cierta ocasión le afectaron unas fiebres al poco de que le picara uno de tales infectos seres. Keteris no se arredró, sino que aprendió de aquellas y al siguiente perrillo que llevó para el consabido ritual, tuvo la idea de cubrirse desde entonces los cabellos, la cara y los brazos con gasas para evitar la desagradable visita de alguno de tales molestos parásitos.

Era conocida en todo Cnido, no solo por proceder de buena familia, sino casi al contrario, por los constantes desafíos a todo lo que tuviera algún atisbo de cercenar su libertad de acto, pensamiento o expresión. Hubo un tiempo en que los sacerdotes de ambos templos se interesaron por aquella adolescente de lengua viva y sanas costumbres. Pero si pensaban que aquella jovencita iba a dejarse monopolizar para seguir unos votos y unos ritos que ella consideraba trasnochados, ya podían volver por donde habían venido.

Sin embargo, aquel episodio sirvió para que Keteris conociera otro rostro de Apolo. Menos divino, menos grandioso, menos hermoso pero a la vez, a sus ojos, más bello; entre los múltiples poderes que se le atribuían al Dios Sol, el único que podía hablar de tú a Zeus, era el de la sanación. Al Oráculo de Apolo acudían enfermos a suplicar mejoría, o sanos a presentar ofrendas para no perder su salud. Y fue esta advocación de Apolo la que le hizo seguirle… a su manera.

 

 

(Plinto de Apolo Iatros, «2006 0814 Appolon Inscription 20060353» de CristianChirita – Trabajo propio. Disponible bajo la licencia CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons) -

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Misión cumplida

Ha habido muchos momentos muy intensos en este año que acabó. Mucho más incluso fuera del blog, si me sé explicar. Fue ilusionante aportar un granito al proyecto #A1000manos, aunque los programadores nos jugaran (una vez más) una mala pasada y saliéramos antes de tiempo. Estuvo muy bien que nos invitaran a escribir “de lo nuestro” en serio, y en un sitio serio. Pero nos quedamos sin duda con la fusión de lo virtual y lo real. Porque puestos a elegir, nos quedamos con la vida real, que los paisajes aquí son muy bonitos.

Por lo demás, misión cumplida, ¿nos seguiremos leyendo este año “de mes en cuando”?

Un año más, compartimos las estadísticas que WordPress.com preparó sobre el año 2014 de este blog, como muestra irrefutable de que carecemos de sentido del ridículo.

Aquí hay un extracto:

Un teleférico de San Francisco puede contener 60 personas. Este blog fue visto por 3.200 veces en 2014. Si el blog fue un teleférico, se necesitarían alrededor de 53 viajes para llevar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.

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Manual de Sensatez

Pin, Pon, Pun, y Trol

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¡Qué vida, qué vida!

Desde Semana Santa (de 2014, que aún no sé cuándo publicaré) queriendo poner cuatro palabritas y una fotocomposición tontil…

Hubo una época en que alguno habría pensado que era oportunismo, ante los acontecimientos de aquel momento. Alguno incluso pensará que es estrategia comercial de su editora. Sobre todo, si eres de esos últimos, date por insultado un ratito y dedícate a otra cosa.

Iba a titular el post “Manual de Sentido Común“, pero al acabar de leer el libro, llegué a la cubierta de delante (no preguntes cómo empiezo a leer yo los libros, es la falta de práctica quizás, ¿vale?), y resulta que ese #concepto ya estaba pillado.

Pero eso: sensatez, para las cosas de cada día, para las que nuestras mamás no tenían manual Merck, ni Google, ni médico del igualatorio el fin de semana, y muy probablemente tampoco hospital a mano. A eso apela en doscientas páginas Jesús, El Médico de mi hijo (bueno, de los míos no, conste, pero hubiera podido ser el de mis sobrinos).

Que se lee de un tirón, y tiene respuesta al 70% de las preguntas que tuve en mi examen de Pediatría I, pues a fin de cuentas, la Medicina en la mayor parte de ocasiones no se trata más que de aplicar sentido común, o de esperar a que la Naturaleza siga su curso, ahora encima que dicen en el BMJ que no es una semana, que son quince días, con lo cual da tiempo a empalmar una con la siguiente…

A veces he pensado enlazar mi “revisión bibliográfica” con lo que tanto ilusiona al autor, como es el maravilloso grupo de Facebook, donde las marujas a veces insultamos a los profesionales, o algo así. Pero afortunadamente queda menos para el apocalipsis. Estoy seguro de que, tarde o temprano, el grupo pasará a mejor vida, pero el libro seguirá siendo útil. El grupo… en fin. ;)

Y aunque cueste creerlo a algunos, el sentido común que propugna el libro casa muy bien con la Ciencia, pero muy poco con las fórmulas mágicas. Un nene NORMAL va a tener mocos (como ya dijo Cæteris aquí, ¡ejém!),  muchos mocos, cera en las orejas, manchas en la piel y cacas de todos los colores, andares extraños, arritmias, soplos, más mocos, incluso manchas de caca de todos los colores SOBRE la piel y los mocos. El nene normal va a tener que aprender a contener virus para los que no hay vacuna con sus propios medios, necesita comer de todo sin glicimemeces bajas en tontoctosa o diluidas a la enésima potencia de beneficio empresarial en agua azucarada…

Querido papá, querida mamá: no compres este libro si esperas que tu hijo sea perfecto, y crees que te va a dejar en el pañal el regalito del mismo color y peso todos los días y a la misma hora, que no va a tener fiebre, y que va a deletrear “infraestructura” sin tartamudear a la precoz edad de sesenta años meses. Tu hijo no va a ser perfecto, porque es como tú: O sea, es NORMAL, y lo NORMAL es la variación, el perder el sueño hasta que vayan a la mili, el ir alguna vez a urgencias a por una nebulización, y el pasarlas canutas pensando que el termómetro está mal, o que no sabes si le diste la dosis de karachutamol del peso partido por cuatro, o la de mirilprofeno por la raíz cuadrada del ascendente en Virgo. Enhorabuena, eres papá o mamá, ojalá que por el resto de tu vida; no te deseo nada que no quiera para mí mismo, ojo…

Y al llegar a leer los agradecimientos del libro (fue después de la portada, pero tampoco lo último… insisto, ¡no preguntes!), ¿no va el autor y me agradece la colaboración? Y además me nombra como los amigos, por el apellido de mi madre, que el de mi padre es para cosas serias, pero el otro es para los amigos y las cosas importantes…

– ¡Mamá, oye! ¡Que soy coautor! Sí, de una cosa de ser padres, y tal…

Conflicto de intereses: Conocí a Jesús (el autor, el de los “piriódicos“) en el II Congreso de la Blogosfera Sanitaria, donde  yo era voluntario del comité organizador, y él apareció como im-ponente. Después, se vino un día a mi ex-casa a tomar cerveza, y no recuerdo cuántas se tomó.

Pero ya me debe unas cuantas.

Foto: Pin, Pon, Pun y Trol. Visto en redes sociales.

PD: Recuerdos a Manolito, que se le echa de menos; ahora, un pequeño mensaje de nuestro patrocinador…

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Seguremos

Uno apenas tiene tiempo de sus propias cosas de diario, pero intenta hacer tiempo para los amigos. Y José María se ha convertido en un espléndido cíber amigo, por su generosidad, grande compartiendo su mucho saber, y aun mayor en el halago… No he podido posponer más su invitación para escribir en el blog de AEGRIS, y gracias por la oportunidad. Lo propio, después de explicar aquí que la brega diaria de la mesogestión trata de crear un Sistema inteligente, orientado a la calidad, es explicar que ese mismo Sistema ha de ser seguro, de eso hablamos para AEGRIS.

¿A alguien más le han juntado en su Organización Calidad Asistencial y Seguridad de Pacientes? No creo ser el único. Bueno, lo confieso; yo me lo pedí, pero tenía pleno sentido, veréis:

Mi Organización “se condensa” (quien me conozca, entenderá mejor la metáfora) en la asistencia sanitaria a través de las Buenas Prácticas de Fabricación y Distribución de Medicamentos y Productos Sanitarios. La “cultura de calidad” en la organización, por tanto, tiene muy presentes dos conceptos: El cumplimiento y la gestión de riesgos.

Antes de “condensarse”, la gestión del riesgo  ya existía  en nuestra organización desde el punto de vista de la Salud Laboral: Resulta que los “prevencionistas” -como gustan ellos en llamarse- también identifican en sus procesos de actividad los riesgos existentes, evalúan los mismos orientados a la criticidad (ya sabéis: el “Mapa de calor“, o matriz de impacto/ probabilidad) y en función de ello, priorizan las acciones a tomar para eliminar, mitigar o aceptar esos riesgos identificados.

Esa gestión del riesgo también se somete a ciclos de mejora bajo el liderazgo de la alta dirección… Espero que a alguien le vaya sonando, si no, este ejemplo del Gobierno de Alaska puede ayudar:

Exactamente esa misma metodología, resulta que se aplica en riesgos laborales, financieros, actuariales (los que miden en las compañías de seguros la probabilidad de que el evento asegurado ocurra, y por tanto emiten un dictamen sobre el valor de la prima del seguro a cobrar), en Seguridad y Orden Púbilco (como el de la imagen), en seguridad alimentaria (las Normas APPCC, de Análisis de Peligros y Puntos de Control Críticos vuelven a referirse a esto mismo), y en algún otro caso, incluida la práctica clínica diaria, por cierto.

El cumplimiento, en sectores altamente regulados, como el de la fabricación y comercialización de medicamentos o dispositivos sanitarios, se concreta en la normalización. Oficialmente, dicha actividad se define como “la elaboración de especificaciones técnicas (las NORMAS), que son utilizadas por las Organizaciones (de manera voluntaria o por requerimiento legal),  como referencia para probar la calidad y seguridad de sus actividades y servicios.

Todas las normas que regulan la Industria asociada a los cuidados de salud incluyen entre sus requisitos normativos “la adecuada identificación y gestión de los riesgos”. Quien tenga curiosidad por confirmarlo, que consulte las Normas de Buenas Prácticas de Distribución, Comercialización, Fabricación… conocidas en general como “GxP’s“. O la Norma Internacional que establece los requisitos de la calidad de la fabricación de dispositivos médicos (UNE-EN-ISO 13485). Si no tienes fácil acceso, siempre puedes buscar la Legislación Local que habla de lo mismo, en este caso, el RD 1591/2009, por el que se regulan los productos sanitarios. La Normalización también se llama a veces  “estandarización“, pero no sé hasta qué punto el Profesor Ruiz me lo hubiera aceptado, después de decir “prevencionista”, ¡dos veces!

La gestión de riesgos como tal, ha sido recientemente “normalizada” también: Hace apenas unos años, los grupos de normalización de Australia y Nueva Zelanda publicaron la norma AS/NZS 4360:2002. Curiosamente, basándose en la experiencia en gestión de riesgos de los hospitales de nuestras Antípodas. Fue poco después incorporada al catálogo de Normas Internacionales como Norma UNE-ISO 31000. Algo parecido está ocurriendo con la OHSAS 18001 de sistemas gestión de la prevención de riesgos laborales, que pasará de ser una norma “privada” a la nueva ISO 45001 el año próximo.

En nuestro entorno Sanitario e Hispano, existe un buen documento de referencia, cual es la “UNE 179003. Servicios Sanitarios: Gestión de Riesgos para la Seguridad del Paciente“. Algunas organizaciones ya han obtenido certificación mediante auditoría externa de cumplimiento de esta Norma; el cariño hacia algunos de los que allí trabajan, y el no conocer a otra institución que lo haya obtenido, me hace pensar inmediatamente en la Fundación Hospital de Calahorra.

Una vez estandarizada la gestión del riesgo, y definidos por tanto sus criterios de conformidad, o de cumplimiento, el siguiente paso es la evaluación para identificar áreas de mejora. Evaluar en este contexto no deja de ser COMPARAR: con respecto de la Norma -interna o externa- que tenga como referencia, con respecto de uno mismo, creando mi cohorte sucesiva, unos departamentos de mi organización respecto de otros, un hospital de mi Red Asistencial respecto de otros. Creo que se entiende fácil. Un ejemplo de comparaciones públicas lo tenemos en algunos ejemplos de transparencia de datos de algunas administraciones locales o extranjeras. El último que he descubierto esta semana es este PDF, donde se lleva a cabo una comparativa europea sobre sistemas de seguridad de pacientes, busca tu país, busca, espero que alce tu ánimo, y entiendas que tampoco estamos tan mal…

Resumiendo: 1) Gestionar el riesgo (el cuadrito de arriba del todo), 2) estandarizar, 3) comparar, 4) mejorar.

Conclusiones y más… Revisa la publicación original del 9 de septiembre de 2014.

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Calidemos

Imagen vista en systemsthinkingpress.com

Una de mil aplicaciones del pensamiento sistémico.

Ni promesas de escribir de mes en cuando como hice hace poco aquí mismo es uno capaz de cumplir.

El caso es que, el hecho de estar dándole todos los días al #FF como explicaba hace un rato en algún otro lugar, lo complica.

Tampoco es fácil viviendo a caballo entre varios mundos: lo público y lo privado, lo de antes y lo de ahora, lo de aquí y lo de allí, el Ma-Me-Mi-Mo-Mu (éste no lleva enlace o explicación, es una #NotaMental porque tengo otra cosa que contar aquí con ese leitmotiv)…

¡Calidad, calidad, calidad! De-Co-Me-Ce (si eres sanitario, éste no necesitas que te lo explique). ¡Pero si no pienso en otra cosa!

Falso. Antes de la palabra que no se le cae a nadie de la boca, yo ando pensando en otra: El sistema. El sistema es el que me evita los Tsunamis (#NotaMental y disculpas a Iñaki: te debo un post de tsunamis hace más de un año, y te debo más cosas).

¡Sistema, sistema, sistema! Me llevó a desempolvar esta presentación que bajo ese logotipo no llegué nunca a hacer, y sin embargo ahora, traducida y revisada, está teniendo pleno éxito. Cuestión de clásicos, que nunca pasan de moda.

 

Hablando de ellos (clásicos que nunca…), estamos haciendo camino, camino de calidad; calidemos, pues.

Última #NotaMental – Escribir con jetlag, no sé si eso da para un post, pero hay que hacerle un seguimiento al tema, cualquier día, Marta me denuncia por plagiar estilo, aunque me falte mucho para llegar a nivel principiante.

Imagen de inicio vista en http://www.systemsthinkingpress.com/

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¡Y a más de 1000 incluso! #A1000Manos

Make one person happy

 

Hay gente que tiene capacidad de convocatoria por encima de mis posibilidades. Es así.

Me hubiera gustado ser un poco más enfermera para haber salido al compás de las palmas de MiguelCarlos y Andoni, pero no pudo ser.

Me habría encantado haber sabido organizar mi tiempo para compartir algo de lo que hago en mi día a día… al menos, de lo que se puede contar, pero siguen sin darme las horas en el día! Puestos a lo peor, quizá en las más duras tendría que haberme pasado por aquí a desahogarme un poco, pero es que incluso entonces andaba muy ocupado haciendo limonada.

Y acabo respondiendo al de siempre. De verdad que no lo hago intencionadamente, pero chico, tú sí que sabes… Quizás sea también porque va acompañado en la convocatoria por otra maravillosa persona, de esas con las que compartes cinco minutos en un Congresillo y acabas confesándote en conversaciones más o menos privadas, porque te das cuenta enseguida de que tiene algo distinto, que irradia optimismo entre tanto mal rollo, y que además me dejó una de sus fotos para decorar un post, y eso significa algo también.

Mil seiscientos pacientes, y creciendo; sobre ellos ando ocupado en mi día a día desde hace veinte meses. No son muchos para lo que otros compañeros llevan encima, ni siquiera tengo la preocupación añadida de conocer con cara y ojos a la mayoría; es más, muy pocos saben que existo.

Pero cada vez tengo más certeza de que estamos haciendo algo grande por ellos, y que estamos en la línea de los más grandes. Desde la modestia, oyes, no aspiro a salvar 15,000 vidas o a ahorrar 4 mil millones… ¡de momento!

Pero es que, por si fuera poco, además…

me encanta 2

 

Así que no podía estar más de acuerdo con el lema de este #A1000Manos. Porque son más de mil cada día, pero es que además, lo hago con gusto, sin saber cuántas horas he estado cada día estudiando o al teléfono, sin preocuparme desde hace veinte meses de ambientes tóxicos o jefes de los que no gustan, porque los míos me encantan.

Por más de mil, y si no, por mí mismo, como dicen los feos estos: “They said I didn’t stand a chance/ I wouldn’t win no way./ But I got news for you/ there’s NOTHING I can’t do. […] Don’t need to get wasted, / it only holds me down. / I just need a will of my own / and the balls to stand alone.” Resumiendo: sólo necesito mi propia voluntad, y las pel*tas para aguantar yo solo.

Pero además, esto me ha recordado que tengo algunas cosas que contar, a ver si de esta nos leemos, aunque sea “de MES en cuando“.

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Soplamocos

Imagen vista en mundofili.blogspot.com Aprovecho la gloriosa imagen que ilustra la imagen de la publicación más vista de nuestro abandonado Blog, dado que algo tiene que ver la cosa que vamos a hablar con los mocos también… Pretendía únicamente hacer un comentario a una entrada algo visceral que una estimada colega publicó anoche en su Blog.

Cuando iba por el tercer párrafo en la réplica, me ha parecido más comedido sacar mi víscera literaria para no abrumar ni aburrir a quienes probablemente no merezcan que se les trate así. El tema surge a raíz de un par de conversaciones que fueron enlazando en los últimos días por Tuiter, y que a punto estuvieron de suponer una bronca familiar, porque en Teutonia se cena más pronto, y me pasé toda la cena, dale que dale, “mirando el pajarito”. :(

Dicen acerca de los nacionales de un país hermano que “en cada uno de ellos se oculta un psicoterapeuta y un seleccionador de fútbol”. Estaremos de acuerdo que en cada Sanitario patrio hay un Ministro de Sanidad, Servicios Sociales, Economía y Hacienda, con rango de Subsecretario de Interior y de Ordenación Territorial… Una vez más, se ve que “arreglólogos” podemos ser cualquiera, estimada colega.

Han puesto ya un par de ejemplos en los comentarios a tu publicación de que la situación suele ser más compleja que las soluciones simples que se nos ocurren (aunque no sean “ocurrencias”). Yo no he podido dejar de recordar mis batallitas con los “Pedieces” a la puerta de Urgencias…

Preguntas más sarcásticas que se me ocurren:

¿Qué hacemos con estos otros “estimados colegas”? ¿”Multa” también? Dado que no aplicamos el “código-catecismo albaceteño” (y no nos sabemos el de la OMC), ¿podremos seguir echando pestes de ellos en público y delante de SUS pacientes cuando NOS visitan (con palabrotas incluidas)? Si el paciente pide en Urgencias una receta de homeopatía o de naturopatía ¿que la pague se considerará “multa” o simplemente factura a secas?

Preguntas un poco más serias:

Ya te lo han comentado un poco más arriba: ¿quién decide lo que es o no pertinente? ¿quién cobra? ¿Saben los médicos de la sanidad pública decir “a la salida, mi compañero/a se lo explica” como hacen los de la privada, sin que el cliente vuelva para llamarnos algo contrario al “código-catecismo“?

¿Por qué me suena todo a “Ley del embudo“? Establezco como corporación un código que nadie sabe si se está aplicando o no, que tampoco fue bien visto por todo el mundo en su día al ser redactado, ni qué consecuencias puede tener, pero me ofendo si mi patrón lo publica (véase la entrada anterior del mismo blog); denuncio el “intrusismo” y las prácticas “acientíficas” que hacen otros, pero las que nosotros hacemos son “actos médicos” (inútiles puede, lucrativos también, pero “éticos”)… ¿De verdad, tenemos los médicos soluciones para todo, o andamos como siempre mirando al ombligo, a ver cómo no se nos desarregla “lo nuestro“?

¿Lo del sesgo de confirmación, lo has tenido en cuenta al agarrar al vuelo un estudio “que te da la razón” para utilizarlo como “enganche académico” en el post? ¿Has hecho una lectura crítica? ¿Has revisado CDI de los autores? ¿Te das cuenta que no evalúa las consecuencias más allá del detalle puntual? «El copago en urgencias disminuye la presión» Vale: ¿hacia dónde se desplaza? ¿a qué precio? ¿quién lo paga?. El estudio es de una Prestigiosa Universidad Privada con un Prestigioso Hospital Privado asociado… ¿En qué quedamos, “estos” no eran malos malísimos hace seis meses?

Solemos tener muchas cosas que arreglar en lo más cercano, y con las gafas de cerca, no se ve bien cuando queremos enfocar hacia el horizonte. Se pierden muchos detalles en el camino. El tema daba para una conversación en Tuiter para una tarde sin fútbol, pero quizás no deberíamos haberlo llevado tan lejos :)

Declaración de conflicto de intereses: En la actualidad no trabajo en ningún servicio de urgencias, ni cobro quince Euros por consultas indebidas, ni pertenezco a ninguna organización colegial, ni tengo pendiente ninguna sanción (ni premio) por parte de ninguna de ellas, ni trabajo para ningún organismo que se financie (iba a decir “se lucre”) “creando debate”, o desprestigiando a la sanidad pública o a la privada. Los enlaces criticando al Código Deontológico de la OMC son los primeros resultado de una búsqueda no filtrada, y las opiniones expresadas en ellos no reflejan necesariamente mi opinión personal sobre temas que se comentan ni son relevantes para el objeto fundamental de esta publicación… En mi opinión, opinamos demasiado a veces, y se nos enfría la cena…

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Los números de 2013 – Despropósitos de Año Nuevo

2500 Visitas en un año con apenas dos entradas: La del resumen del año anterior y otra más. Sólo puede significar una cosa: los buscadores nos encuentran bastante aunque nosotros andemos a otros asuntos.

No pensamos prometer nada, ni siquiera que vayamos a estar más vivos, ni creemos que vayamos a estarlo por publicar más, ni menos.

Por lo demás, los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2013 de este blog.

Aquí hay un extracto:

Un teleférico de San Francisco puede contener 60 personas. Este blog fue visto por 2.500 veces en 2013. Si el blog fue un teleférico, se necesitarían alrededor de 42 viajes para llevar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.

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¿Quién mató a la MFyC?

Insomne leo entradas antiguas y blogs diversos, y me espanto. Cuanto más tiempo paso en la atención primaria pública más claro lo tengo. La culpa es de los médicos, que en lugar de hacer programas de salud comunitaria y “salir a la calle” se trajeron a la comunidad y a la calle a la consulta, generando una población hiperdemandante, dependiente del médico para todo y con unos programas de prevención insostenibles cuando no yatrogénicos. Eso sí, qué rollo los domicilios…

Aquella época no tan lejana en que un médico de familia se sacaba la carrera de Derecho en su consulta vacía… Y la culpa como siempre del gobierno.

Ya hay gente que se lamenta de cómo se gestionó la Atención Primaria cuando se gestaron los EAP. Vale. Ahora soluciones, no auto compasión. Y tres hurras por el Coordinador, director o lo que digan que sea del CS donde he estado hasta la semana pasada. Esa es la actitud.

Tengan ustedes buenos días :-)

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Calidad «PET-sistencial»

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Dos días antes de Reyes, tuvimos que tomar la durísima decisión de poner fin al sufrimiento que una enfermedad crónica producía en nuestro gato, y en los adultos de la casa.

Se lo expliqué a mis hijos, y la mayor, un año más joven que la mascota, tuvo incluso la oportunidad de acompañar a su “hermano gato” en sus últimos instantes, que pasaron entre sus caricias y lágrimas. Todos seguimos recordando con ojos vidriosos a quien ha sido una parte especial del mobiliario de casa durante doce años, pero incluso los peques pudieron darle un beso, despedirle, darle las gracias… Entender en definitiva lo que estaba pasando y asimilarlo como una experiencia natural.

De la parte de las relaciones de los niños con las mascotas, hay quienes han hablado mucho y bien, como por ejemplo Rafa Pardo hace bien poco para Pediatic. Del final de la vida de los humanos, yo mismo de manera algo críptica (para variar) explicaba la experiencia con alguien relativamente cercano hace menos de un año.

Hoy quiero recordar fundamentalmente a Pedro y Ana, los veterinarios de cabecera de mi gato durante casi doce años. A pesar de que cambiamos de residencia a la otra punta de la Ciudad hace más de diez, lo siguieron siendo. Cosa curiosa, diréis: a poco de llegar al nuevo barrio, probamos con la veterinaria de la zona, que nos cobró su correspondiente minuta por cortar las uñas y peinar a nuestra peludísima mascota, cuando ninguna de los dos servicios se los habíamos solicitado, ni eran motivo de nuestra consulta. Nuestro “WTP” hizo desde entonces que prefiriéramos el gasto en transporte (generalmente en vehículo privado, por la escasez de tiempo que podíamos dedicar al asunto) y mantener la confianza que Pedro y Ana habían generado en nosotros.

Con su paciente, siempre fueron impecablemente profesionales; mis conocimientos sanitarios hacían fácil que entendiera los procedimientos o actuaciones que realizaban en mi Persa Azul. Con sus clientes fueron si cabe más exquisitos: la profusión en explicaciones y aclaraciones aun sin demandarlas era a veces incluso abrumadora, intentando que tuviéramos plenitud de conocimientos necesarios para evitar una posible relación de agente. –“Voy a vacunarle contra la leucemia felina. La leucemia felina es provocada por un virus que no afecta a los humanos, pero que…” – “aunque tu gato vive en un piso de ciudad y no tiene relación con otros animales, es conveniente que reciba tratamiento contra los parásitos de…” – “estoy tomando su temperatura rectal, si alguna vez lo haces en casa, puedes usar un termómetro de uso humano, pero ten en cuenta que la temperatura basal en esta especie es superior a la de los humanos, y no olvides desinfectar el termómetro después con…”

Fue así hasta el final, y con mi hija mayor presente. Creo que me sentí incluso aleccionado, como padre y como médico. –“Tu hermano gato tiene una enfermedad que no podemos curar y que le causa gran sufrimiento e invalidez…” “hace poco yo tuve que hacer algo similar con mi propio perro“; “lo que voy a hacer es, a través de esta cánula que le he puesto sin que le doliera, inyectarle una medicina que primero le dormirá y después…”

Siempre tuvo claro que realizaba una tarea relevante para la salud pública. Siempre tuvo claro que en ella intervienen pacientes y clientes. Siempre ha utilizado un mensaje claro, al nivel del receptor, empático… Hasta el final. Le hubiera hecho humano que hubiera sacado un pañuelo más de los que tenía convenientemente preparados y puso a nuestra disposición, y nos hubiera acompañado en nuestro llanto; pero eso no le hubiera hecho mejor profesional.

Me vais a perdonar lo que voy a decir, pero quiero que mi Veterinario entre por el Seguro. Aunque tenga copago. Por eso sí que haría huelga, aunque la verdad estoy en otra batalla ahora mismo.

La canción, absurdamente fuera de tono, lo sé. Lo hago a posta, también.

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